NBA Draft 2017

#1 Markelle Fultz

 

Sin duda alguna será el número 1 del Draft de esta temporada. Los Sixers han cedido a los Celtics su tercera elección y otra primera ronda futura a cambio de poder elegir en primer lugar a Fultz. Este base, a pesar de haber jugado para una universidad “perdedora” cómo Washington, ha impresionado durante esta temporada, siendo el único jugador en los últimos 25 años que promedia más de 23 puntos, más de 5 asistencias y más de 5 rebotes por partido en la NCAA D1. Físicamente, es un portento. Debe crecer todavía en este aspecto, ganando músculo, pero en cuánto a altura (1,95m) y envergadura (2,08m) le podemos comparar con Wade o Harden.

 

Uno de sus puntos fuertes es el juego en Pick&Roll, algo clave en el baloncesto moderno, siendo un gran lector de todas las posibles opciones a la hora de penetrar, pasar o tirar directamente tras el bloqueo inicial. Es un gran finalizador cerca del aro, pudiendo absorber el contacto de los pivots a la hora de anotar, recordando de nuevo a Wade en dicho sentido, pero también se encuentra cómodo en los tiros en suspensión. Tanto tras bote cómo tras recibir. Todo ello con más de un 40% en triples, con un ratio de asistencias/pérdidas bastante alto (mayor a 2 asistencias/pérdida) y con la habilidad de jugar al poste bajo cuándo su emparejamiento es más bajo que él (algo muy habitual dado que su estatura para ser base, es alta). Por lo tanto, en ataque es, además de muy completo, el mejor proyecto de base de los últimos drafts.

 

Si hay que poner algún pero a Fultz, tendría que ser que no ha competido este año. No es algo que directamente sea culpa de Markelle, dado que la Universidad en la que ha jugado no le ha permitido llegar a ganar ni tan siquiera 10 partidos esta temporada. Pero no hemos podido verle bajo presión en momentos importantes, ni tan siquiera defender con la actitud que deberá hacerlo en la NBA si quiere ganarse un puesto de titular en un equipo con opciones de Playoffs.

 

#2 Lonzo Ball

 

Sin duda alguna será el número 2 del Draft de esta temporada. Los Lakers ya han movido pieza para hacerle hueco y que nadie (Russell) pueda impedir que Lonzo Ball juegue todo lo que tenga que jugar esta primera temporada en la NBA. Es el jugador que seguramente más ruido haya hecho hasta el momento, en gran parte por culpa de su padre, un personaje de mucho cuidado. Sin embargo, la personalidad de Lonzo Ball es bastante lejana a parecerse a la de Lavar Ball, su padre, al menos fuera de la cancha. Físicamente es otro portento de la naturaleza. Casi 2 metros de base, con más de 2,05m de envergadura. Su juego en transición parece prácticamente imparable, con mucha velocidad con balón a campo abierto, gran manejo del balón a altas velocidades y una muy buena visión de juego, tanto en contraataques cómo en el juego estático. Es su gran fuerte sin duda alguna, dado que cada vez que los Bruins se ponían a correr a las órdenes de Lonzo, parecían imparables en el contraataque. 

 

Si hablábamos de que el ratio de asistencias/pérdidas de Fultz era bastante alto para ser NCAA, el de Lonzo Ball es simplemente tremendo, repartiendo más de 4 asistencias por pérdida ocasionada, aunque también es cierto que la calidad de sus compañeros en UCLA ayuda a que el número de asistencias de Ball sea superior al de Fultz. Esta gran visión de juego y su portento físico lo acompaña de un gran tiro exterior. Más de un 40% en triples, con uno de los mayores rangos de tiro de toda la NCAA, pudiendo anotar sin problemas desde 8 y 9 metros. Su altura también le permite jugar al poste bajo ante emparejamientos más pequeños, con un buen tiro tras paso atrás. En defensa aporta en tapones y robos, debido a su gran altura y sus alargados brazos, pero en uno contra uno puede sufrir si le toca defender a bases más bajitos y ágiles que Lonzo.

 

Estas dudas atrás, junto con como pueda soportar la presión que hay sobre sus hombros ahora mismo, son las que hacen que Ball sea una apuesta arriesgada. Tiene talento para dirigir un equipo en la NBA, y ha demostrado el descaro suficiente cómo para hacerlo en UCLA, pero la figura de su padre puede ser uno de los males de este joven jugador, que si no rinde desde el principio podría tener muchas críticas sobre sí mismo.

 

#3-4-5 Josh Jackson

 

Seguramente, sea actualmente el mejor jugador de este draft. Es un jugador que por técnica y habilidades puede jugar tanto de alero cómo de escolta, aunque su posición principal sea la de alero. Con más de 2 metros de altura, su forma de jugar, su competitividad y su personalidad dentro de la cancha le hacen ser una de las apuestas más seguras de este draft. Hay muchos jugadores con talento, pero pocos con este tipo de juego tan pasional que le hacen dejar cada gramo de esfuerzo durante todos los partidos que disputa. Por ello, es uno de los mejores defensores de este draft. Está siempre atento, nunca comete errores y por anticipación y lectura del juego es muy peligroso en las líneas de pase, provocando en la NCAA casi 2 robos por encuentro. Además es bastante rápido para su altura y en el uno contra uno es muy difícil de superar. Quizá le falte algo de fuerza, pero si es capaz de muscular lo suficiente, podría marcar las diferencias en el aspecto defensivo de cualquier equipo.

 

En el juego ofensivo es capaz de pasar con habilidad y a pesar de no ser un jugador que absorba mucho tiempo de bote, ha promediado más de 3 asistencias por encuentro. Es capaz de ayudar en el rebote ofensivo, dada su potencia física, su intensidad y su hambre por ganar. Además posee un gran primer paso que le permite atacar el aro con gran solvencia. Crea muchos missmatches a favor, dado que si es emparejado con un escolta más bajito que él se aprovecha de ello, mientras que en el puesto de alero suele encontrarse con jugadores más lentos que él. Otro de sus grandes fuertes es que no necesita ser la estrella de ningún equipo para sentirse cómodo. Aporta en la medida que se le necesita, algo clave para crecer en equipos con aspiraciones altas. Sin embargo, si se le pide, también puede ejercer de líder en ambos lados de la cancha, gracias a su gran versatilidad.

 

Sin embargo, cuenta con alguna que otra debilidad. Su tiro en suspensión es bastante mejorable. Cuenta con rachas positivas y negativas y debe pulirlo para convertirse en un anotador regular. Y por otro lado, su pasión a la hora de jugar al baloncesto a veces le juega malas pasadas. Entra en problemas de faltas, se pasa de revoluciones y acaba afectando negativamente su juego. Debe centrarse y con un buen entrenador podría ser uno de los grandes proyectos de este año.

 

Josh Jackson

#3-4-5 Jayson Tatum

 

En su último año de instituto, Jayson Tatum era considerado cómo el mejor jugador de esta promoción. Sin embargo, ha tenido un año algo duro, sobre todo al principio, dado que empezó la temporada lesionado y perdiéndose los ocho primeros encuentros de la temporada. Tras ello, ha ido progresando y se ha convertido en la pieza angular de los Blue Devils junto con Luke Kennard. Juega principalmente cómo alero, pero su envergadura, fortaleza y habilidad reboteadora le acercan a ser un posible ala-pívot en momentos en los que su equipo jugara con small-ball, algo que ha hecho en más de una ocasión y con solvencia, a las órdenes de Krzyzewski.

 

Su habilidad anotando es excelsa. Quizá pueda mejorar en cuánto a porcentajes, pero su habilidad de anotar de cualquiera de las formas posibles (en penetración, en el poste bajo o tirando en suspensión) es magnífica. En el poste, sobre todo, cuenta con una gran batería de movimientos que le permiten anotar con facilidad. Tiene un gran movimiento de pies, cambia bien de ritmo y, en general, es muy complicado defenderle. Por otro lado, es un jugador listo a la hora de sacar faltas y consigue anotar con mucho acierto desde el tiro libre. Además en el aspecto defensivo también aporta, siendo un jugador capaz de defender con solvencia a jugadores peligrosos esta temporada en la NCAA. Más de un tapón y más de un robo por partido le han convertido en el mejor jugador de su equipo esta temporada en dicho sentido.

 

Quizá si en algo debe mejorar es en los tiros bien defendidos desde lejos. Es un buen anotador de tiros en suspensión, pero sobre todo cuándo no tiene la mano del defensor en la cara. El motivo es que su mecánica de tiro es algo lenta, pero ha mejorado en este primer año de universidad, en el que ha pasado de ser un mal tirador de triples a anotar con solvencia desde lejos. Además, su gran acierto cuando logra el espacio suficiente para armar su tiro, hace ver que tiene capacidad de mejora en dicho aspecto. Por otro lado, tiene buena altura y envergadura, pero debe mejorar físicamente si quiere convertirse en un alero de élite, sobre todo si uno de sus grandes fuertes, en esta era moderna, es que puede actuar cómo falso ala-pívot en un quinteto pequeño.

 

#4-5 De’Aaron Fox

 

El tercero en discordia en cuánto a bases se refiere en este Draft. De nuevo, más de 1,90m de altura y casi 2 metros de envergadura. Y aún así, el jugador y base más pequeño, sobre todo por peso (menos de 80kg) de los mejores proyectos de este Draft. Sin embargo, sus condiciones físicas son tremendas. Un jugador rapidísimo, sobre todo teniendo en cuenta su altura. Muy explosivo, con muelles en las piernas que le hacen machacar con gran facilidad, y más fuerte de lo que puede parecer en un primer momento por su delgadez, dado que aguanta los contactos al penetrar con mucha solvencia. Ofensivamente es realmente privilegiado. Cuenta con un primer paso rapidísimo, con el que es capaz de zafarse de sus oponentes y una vez encara el aro, rectifica muy bien si salta la ayuda, siendo capaz de anotar con oposición o de doblar al jugador que ha quedado libre de marca. Defendiendo es también bastante fiable gracias a su rapidez y la intensidad que demuestra jugando, sin embargo, su falta de peso puede hacer que sufra ante jugadores más grandes si cae al poste bajo.

 

Por otro lado, uno de los motivos por los que va a ser seleccionado entre los primeros puestos de este draft es la forma en la que ha liderado a su equipo en los momentos importantes. Su duelo ante Lonzo Ball fue simplemente espectacular. Anotó 39 puntos con un 65% en tiros de campo, dejando a Ball a su vez en tan solo 10 puntos. Lo hizo con una gran personalidad, la misma que demostró al declarar que demostró su mejor cara en dicho encuentro para “callar la boca a Lavar Ball”. Además, su imagen de desconsuelo al ser eliminado demuestra que su motivación para ganar es inmejorable, es un competidor nato y esto, en un chaval de 19 años, es impagable.

 

Sin embargo, tiene mucho por mejorar pero sobre todo, su tiro exterior. Para un jugador exterior en la era moderna de la NBA, es muy difícil sobrevivir en el más alto nivel si no eres capaz de anotar triples con cierta solvencia, y por el momento Fox no lo ha hecho. En su temporada NCAA apenas ha anotado el 25% de los triples intentados (0,5 de 2 T3 intentados por partido).

 

Fox Ball

#6-10 Jonathan Isaac

 

Un jugador inusual, cuánto menos. Quizá la palabra que mejor defina ahora mismo a Isaac sea versatilidad. Alero muy alto, de casi 2,10 metros de altura. Delgado, por debajo de los 100kg. Defensivamente es, de nuevo, muy versátil, algo que en el baloncesto moderno parece prácticamente impagable. En los cambios defensivos tras bloqueo es capaz de defender a jugadores exteriores e interiores por igual. Quizá si ganara algo de fuerza, podría hasta defender a los pivots rivales. Su gran altura le permite rebotear con facilidad. Buen tiro en suspensión, ataca bien el aro. En general, aporta en todo y si es capaz de seguir mejorando, podría destacar en muchos aspectos del juego. Su punto débil es que, actualmente, parece una apuesta de largo plazo. Tiene que ganar fuerza, no tan solo física, sino mentalmente. No suele adquirir muchos galones en el término ofensivo y apenas ha anotado 12 puntos por encuentro en Florida. 

 

#6-10 Dennis Smith Jr.

 

Otro gran base de este Draft. Explosivo, con buenas condiciones físicas, sobre todo por rapidez y fuerza. Ataca muy bien el aro y finaliza con solvencia. Es capaz de liderar a un equipo cómo ha demostrado en la universidad. Tiene buena visión de juego y pasa con criterio. Su gran manejo de balón con un crossover mortal, le permiten ser un jugador complicado de defender en el uno contra uno, ya que además cuenta con un primer paso devastador. Es un base más al uso que los tres mencionados anteriormente. Sin embargo, tiene algunas carencias por pulir. Necesita el balón para estar conectado en ataque, ya que su juego sin balón es bastante limitado. Por otro lado, aunque tiene buenas condiciones para defender, desconecta en ciertos momentos y su intensidad en dicho aspecto deja que desear, sobre todo a la hora de ayudas. Una lesión grave de rodilla en el instituto deja algo de dudas sobre si podría afectarle físicamente en un futuro cercano.

 

#6-10 Malik Monk

 

Anotador sin escrúpulos, con casi 20 puntos por encuentro en su primera temporada en Kentucky. Casi un 40% en triples, posee un gran tiro en suspensión. Su juego sin balón es excepcional y cómo anotador tras pase es infalible. Puede ser líder ofensivo de cualquier equipo NBA, pero sin embargo, tiene cosas por pulir todavía y alguna carencia física que le hace caer algo en este Draft, ya que, ofensivamente, es sin duda uno de los dos o tres mejores de esta selección. En cuanto a tema que pulir, principalmente, cabe destacar su defensa. Bien es cierto que cómo defensor de jugadores de su mismo corte, es bastante hábil y rápido. Defiende bien a jugadores que juegan sin balón y buscan cortes para recibir. Pero su problema viene cuándo debe defender a jugadores que sí tiene el balón, ya que podría ser un mejor defensor de uno contra uno. Y su carencia física principal, es su físico. Mide 1,90 metros, algo limitado pero decente para ser un escolta. Sin embargo, pesa 90 kg, muy poco a la hora de entrar en la NBA. Debe mejorar también en dicho aspecto, aunque si explota ofensivamente, puede ser un jugador de un corte similar al de Devin Booker, que también pesa unos 90kg (aunque Booker mide casi 2 metros).

 

Malik Monk

#6-10 Frank Ntilikina

 

Otro base más para la colección, pero en este caso y de nuevo, un base inusual. Mas de 1,95m y una envergadura de casi 2,10m. Como la mayoría de jugadores llegados de Europa, necesita crecer en el aspecto físico, pero tiene una estructura muy buena para ello. Es muy alto, con agilidad y buen manejo de balón. Defensivamente, es uno de los que mejor preparados llega. De los bases, es el que más visión de juego tiene, seguramente, o al menos el que más mentalidad de pasar antes de anotar posee. Le gusta más hacer jugar al equipo que tirar. Mentalmente es muy sosegado y parece preparado para dar ya el salto, aunque tampoco extrañaría para nada que antes siguiera al menos otra temporada en Europa. Sin embargo, parece claro que vaya o no directamente a la NBA, es una apuesta de futuro, dado que actualmente es muy complicado que aporte muchos minutos de calidad en un equipo NBA.

 

#6-10 Lauri Markkanen

 

Uno de los pocos jugadores puramente interiores del Draft, junto con Zach Collins, con el suficiente talento cómo para ser seleccionados entre los 10 primeros puestos. Mide 7 pies (2,13 metros) y puede alternar las posiciones de ala-pívot y pívot. Tiene un buen físico y ha ganado fuerza en la última temporada, pero aún parece tener potencial en dicho aspecto. Ofensivamente es bastante útil tanto por dentro cómo por fuera, ya que posee una gran mano y un buen tiro en suspensión para su altura. Esta temporada ha superado el 40% en triples anotando casi 2 triples por encuentro. Buen finalizador cerca del aro también, con posibilidad de anotar tras contacto. Tira bien desde la línea de tiro libre. Sin embargo, hay ciertos aspectos que le hacen estar lejos de ser un top-5 del draft. Debe mejorar su juego de espaldas al aro, ya que su juego de pies es limitado. Físicamente aún tiene que formarse y su envergadura, para su altura, tampoco es demasiado grande. Defensivamente es bastante peor que en el aspecto ofensivo, con problemas para defender tanto en el poste, cómo en cambios, cómo en el lado débil, dónde a veces desconecta.