Gracias Tim

19 años, 1643 partidos y 56738 minutos le han servido a Tim Duncan para dejar una huella imborrable en su paso por la NBA. Asistimos recientemente a la retirada del que, para muchos, ha sido el mejor 4 de la historia de este deporte. El niño que nació en Islas Vírgenes tuvo que cambiar rápidamente el deporte de la natación por el baloncesto, debido a un desafortunado Huracán que tuvo lugar en su isla natal. Esa catástrofe natural y esa temprana decisión de un joven Tim Duncan cambiarían para siempre la historia de la NBA, y más en concreto la historia de los Spurs.

Hasta su llegada al conjunto texano, los Spurs no eran más que un equipo que frecuentaban los Play Offs pero sin demasiadas opciones de título, de hecho era extraño verles por las finales de conferencia (y de ser así, siempre acababan cayendo en esa ronda). Justo en la temporada 1996-97 se da la curiosa paradoja de ser la peor y mejor temporada de la historia de San Antonio Spurs. Acaban con un balance de 20-62, lo que les hace poseedores del peor récord hasta el momento de dicha franquicia, pero esa posición tan baja (los terceros por la cola tras Boston Celtics y Vancouver Grizzlies) les permite la opción de elegir los primeros en el draft de 1997. No perdonan, eligen a Tim Duncan. Además, como la temporada arranca con un 3-15 para los Spurs, la dirección decide despedir al entrenador Bob Hill, y llega al banquillo un tal Gregg Popovich. Por tanto, lo que a priori parece la peor temporada de la historia de los Spurs, realmente fue la que cambió el rumbo del equipo. Nunca un dúo entrenador-jugador ha cambiado tanto la historia de un conjunto.

Dos temporadas le bastaron a Tim, junto a Popovich, para conquistar el primer anillo con los Spurs. Había formado un tándem perfecto con David Robinson, con lo que eran conocidos en la liga como las torres gemelas, por su dominio en el juego interior. Y por supuesto, en su primer año ganó el premio al mejor novato de la NBA. Títulos y reconocimientos por doquier repetidos hasta la saciedad, sobre todo cuando anunció su retirada. Tanto en individual como en colectivo, Tim Duncan es un coleccionista de trofeos, pero a diferencia de otros jugadores, lo importante de este jugador no es esto, sino el legado que ha dejado. Y 5 anillos de campeón, claro, que un legado sin campeonatos es como un capítulo de Juego de Tronos sin muertos, que no está mal pero notas que algo falta.

Lo que deja en la retina Tim Duncan es la imagen de esa leyenda que no hace ruido, que no le hace falta darse autobombo para demostrar su categoría en este deporte. Algo que generalmente suele brillar por su ausencia en la NBA. Y sobre todo, particularizando, deja en los Spurs una base de cómo hacer las cosas desde el trabajo y la humildad, ya que muchos de los jugadores que han pasado por dicha entidad han ido nutriéndose de esta condición del 21. Y es que, Tim Duncan le debe todo a los Spurs, pero los Spurs le deben todo a Tim Duncan. Es uno de esos jugadores que cuando pasen 5, 10, 20 o 40 años seguiremos diciendo:

“Si, yo vi jugar a Tim Duncan”.